Santo Domingo, RD.- Quienes transitan a diario por las calles más concurridas de la capital rara vez imaginan la historia que permanece bajo el asfalto. El Paseo de los Aviadores resguarda un capítulo poco conocido sobre el origen de la aviación comercial dominicana.
El Aeropuerto General Andrews fue inaugurado el 22 de febrero de 1944 y cambió por completo el paisaje urbano de Santo Domingo, al convertirse en la primera terminal aérea internacional del país. Estaba ubicado en una amplia zona céntrica delimitada por las avenidas San Martín, Leopoldo Navarro, México y la actual avenida Abraham Lincoln.
En una capital que aún crecía y conservaba amplios espacios abiertos, aquella terminal llamaba la atención por su presencia imponente. Su diseño en blanco y negro contrastaba con la baja densidad urbana característica de las décadas de 1940 y 1950.
Pistas asfaltadas sobre la urbe
El General Andrews se distinguió por tener las primeras pistas pavimentadas del país, dispuestas en un elegante diseño cruzado. La principal alcanzaba unos 7,200 pies de longitud y atravesaba el área que hoy ocupa el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.
Otra de las pistas secundarias cruzaba por el actual sector de Miraflores y las inmediaciones de la plaza comercial Sambil. En la intersección de la avenida John F. Kennedy con Paseo de los Aviadores despegaban los aparatos más recordados de la época.
La terminal de pasajeros se encontraba hacia el norte del complejo, próxima a la avenida San Martín. Allí destacaba una de las pocas torres de control aéreo de la región, parte de una estructura considerada elegante para su tiempo.
Aviones legendarios y cierre definitivo
En las rampas del aeropuerto era frecuente ver aviones de hélice como los Douglas DC-3. Aerolíneas como Pan Am, Delta, KLM y la naciente Dominicana de Aviación operaban a diario desde esa terminal emblemática.
Las imágenes panorámicas de aquellos años muestran un entorno rodeado de potreros, fincas y muy pocas viviendas particulares. Al norte de la pista, además, se divisaban con claridad las montañas de Yamasá, sin edificios que interrumpieran la vista.
La expansión de la ciudad y el riesgo latente llevaron al cierre definitivo del aeropuerto el 10 de noviembre de 1959, luego de un accidente aéreo con la caída de un avión carguero.
El avión cayó al norte de la hoy avenida Pedro Henríquez Ureña, en el patio de la residencia de Marina Trujillo, hermana del dictador, entre la avenida Tiradentes, hoy Máximo Gómez, y la Abraham Lincoln. Después, las operaciones fueron trasladadas a la nueva terminal de Punta Caucedo.
En la actualidad, el Paseo de los Aviadores honra a los pioneros de la aviación nacional. Su nombre recuerda a las nuevas generaciones que por donde hoy circulan autobuses antes volaban aeronaves.





