FRÁNCFORT.- La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, afirmó este jueves que renuncia porque considera que su voz puede ayudar y porque no quiere mantenerse neutral en asuntos que le llegan al corazón y que no están vinculados con la política monetaria.
Lagarde dejará la presidencia del BCE el 7 de febrero de 2027, antes de que concluya su mandato a finales de octubre del próximo año.
«Mi voz puede ayudar, mi actuación puede ayudar en principios que me llegan al corazón. Creo que no puedo ser neutral», dijo Lagarde en rueda de prensa al ser preguntada por su dimisión.
La dirigente explicó que desea tener libertad de expresión y de actuación para pronunciarse sobre asuntos políticos, algo que no podría hacer como presidenta del BCE, debido a que ese cargo exige neutralidad y se lo prohíbe.
«Creo que no puedo ser neutral. La verdad ha sido con frecuencia dañada», añadió Lagarde para justificar que abandona su cargo antes de tiempo.
Desde hace tiempo circulaban rumores de que Lagarde dejaría la presidencia del BCE antes de las elecciones presidenciales en Francia, en las que podría imponerse la ultraderechista Marine Le Pen, que eventualmente, según las proyecciones, podría enfrentarse en una segunda vuelta con el candidato de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon.
Su dimisión ocurre en un contexto en el que aumenta con fuerza la rentabilidad de la deuda soberana francesa, en un país que no consigue reducir su déficit presupuestario ni su endeudamiento y que atraviesa violencia y protestas en las calles contra los recortes.
Lagarde, ministra de Finanzas de Francia entre 2007 y 2011 y directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2011 a 2019, ya había señalado que quería participar en las elecciones presidenciales francesas del próximo año ante la fuerte inestabilidad política que vive Francia actualmente, aunque ella misma no quiere ser candidata.





