MADRID 29 Oct. (EUROPA PRESS) –
Human Rights Watch (HRW) advirtió este jueves que la crisis humanitaria en Taiz, la tercera ciudad más grande de Yemen, se ha deteriorado de forma drástica desde principios de octubre. La organización acusó a las fuerzas rebeldes hutíes de haber completado el cerco sobre la urbe y de bloquear su principal ruta de suministro hacia Adén.
Según la ONG, la privación de alimentos, agua y medicinas podría constituir un crimen de guerra si se está utilizando la inanición de la población como método de combate. Aunque las fuerzas hutíes mantienen sitiada la ciudad desde 2015 en el marco del conflicto con el Gobierno yemení, el bloqueo total impuesto en las últimas semanas ha causado una escasez extrema y ha paralizado el acceso de las agencias humanitarias.
«Los renovados esfuerzos de los hutíes por cortar el suministro de alimentos, agua y medicinas a Taiz muestran su absoluto desprecio por la vida de los civiles», ha denunciado Niku Jafarnia, investigadora de HRW para Yemen y Bahréin.
La escasez de combustible se ha convertido en el eje de la crisis actual y ha disparado los costes de transporte. De acuerdo con los testimonios recopilados por la organización, el precio de productos básicos como las verduras se ha duplicado, mientras que el del gas para cocinar ha aumentado un 400 por ciento.
Naciones Unidas también ha expresado su alarma. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que no ha podido acceder a las «más de 600.000 personas en Taiz que dependen de la asistencia humanitaria», y señaló que las reservas de harina de trigo están casi agotadas y que la mayoría de los distritos afrontan niveles de hambre de emergencia. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) constató recientemente que la ciudad lleva más de 20 días completamente aislada.
SISTEMA SANITARIO AL BORDE DEL COLAPSO
El asedio hutí ha golpeado de manera devastadora la atención médica y el suministro de agua en la ciudad, cuya producción hídrica se ha reducido a la mitad porque no se pueden alimentar las bombas de extracción.
Médicos locales informaron a HRW de que el cierre de carreteras impide a los civiles, especialmente a pacientes con cáncer, enfermedades renales o crónicas que viven a las afueras, llegar a las clínicas. También reportaron una grave falta de anestesia para tratar heridas de guerra, así como una carencia de oxígeno que amenaza directamente los cuidados intensivos, las diálisis y la atención neonatal. Varios centros sanitarios han debido suspender temporalmente su actividad al quedarse sin diésel para sus generadores.
El coordinador humanitario de la ONU para Yemen, Laurent Bukera, alertó de que el sistema de salud de la ciudad está «cerca del colapso» y de que los cortes de energía en los hospitales ponen en riesgo inminente la vida de cientos de pacientes.
En su informe, HRW recordó que, aunque el derecho internacional no prohíbe los asedios militares ‘per se’, sí prohíbe de forma tajante, como crimen de guerra, el uso de la inanición de civiles mediante la privación de bienes indispensables para su supervivencia. Ante esta situación, la organización exigió a los hutíes la apertura inmediata de carreteras vitales para permitir el paso de bienes esenciales y garantizar la libertad de movimiento de los trabajadores humanitarios.





