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viernes, 30 de octubre de 2026

Airbnb y REDhost piden regular las rentas cortas con reglas claras y proporcionales

Foto del avatarPor El Mocano 6 min de lectura

La regulación de las rentas cortas se ha convertido en un asunto de creciente interés para el sector turístico dominicano, en medio de los esfuerzos del país por consolidarse como destino internacional y ampliar su oferta de alojamiento. El debate gira en torno a cómo fijar reglas que garanticen seguridad, calidad y cumplimiento legal sin crear obstáculos para una actividad que genera ingresos a propietarios, emprendedores y familias.

Para Airbnb y la Red de Anfitriones Dominicanos de Hospedaje Temporal (REDhost), la respuesta está en un marco regulatorio que reconozca las particularidades del alojamiento temporal, fomente su formalización y defina responsabilidades claras para los actores involucrados, sin imponer a las viviendas particulares las mismas exigencias aplicables a los hoteles.

La discusión tomó mayor relevancia a raíz del proceso de consulta impulsado por el Ministerio de Turismo (Mitur) sobre una propuesta de regulación de esta actividad. Aunque ambas organizaciones entienden que es necesario ordenar el sector, sostienen que la normativa debe construirse a partir de la realidad de quienes participan en él y considerar tanto los objetivos de las autoridades como las condiciones de los pequeños anfitriones.

Carlos Muñoz, director de Política Pública de Airbnb para Centroamérica y el Caribe, afirma que una buena regulación debe partir de la realidad del sector y ordenar la actividad sin desincentivarla, mediante reglas claras, proporcionales, simples y fáciles de cumplir que protejan la seguridad y los derechos de huéspedes y anfitriones.

Reglas claras para una actividad diversa

Airbnb sostiene que el alojamiento de corta duración cambia según el tipo de inmueble, la escala de operación y el perfil de quien ofrece el servicio. No es lo mismo una familia que alquila ocasionalmente una propiedad, un pequeño propietario que complementa sus ingresos con una vivienda de su propiedad o un emprendedor que administra varias unidades.

Por esa razón, la empresa entiende que una regulación efectiva debe reconocer esas diferencias y evitar que se apliquen de manera indiscriminada requisitos propios de la operación hotelera a todas las modalidades de hospedaje temporal. “Sobre todo, debe respetar el derecho a la propiedad privada y distinguir entre una actividad de renta corta realizada por un propietario y la operación de un establecimiento hotelero”, afirma Muñoz.

La meta, añade la organización, es establecer obligaciones proporcionales a las características y los riesgos de cada modalidad, de forma que se proteja a huéspedes y comunidades sin imponer cargas administrativas excesivas, en especial a los pequeños propietarios.

Cinco principios para una regulación equilibrada

Airbnb plantea que una regulación eficaz de las rentas cortas debe apoyarse en cinco principios: claridad normativa, proporcionalidad, simplicidad administrativa, seguridad jurídica y diálogo. Eso supone fijar requisitos y responsabilidades precisos, acordes con las características de cada alojamiento; facilitar la formalización mediante herramientas digitales, como un registro simplificado ante el Mitur; y ofrecer reglas transparentes que den certeza a todos los actores.

La organización también resalta la necesidad de incluir a las autoridades, la industria turística y la comunidad de anfitriones en el proceso. Según Muñoz, durante la consulta pública sobre la propuesta se presentaron más de 700 observaciones de anfitriones y usuarios de plataformas.

La propuesta del Mitur y los puntos que generan inquietud

Airbnb valora que el Ministerio de Turismo haya abierto un espacio de consulta pública para avanzar hacia normas más claras para el alojamiento temporal. Sin embargo, Muñoz entiende que algunos aspectos de la propuesta requieren mayor precisión y revisión, en especial los requisitos para obtener certificaciones de condominios, la aplicación de normas hoteleras a viviendas particulares, las condiciones para realizar inspecciones y la cantidad de documentación exigida a los anfitriones. También subraya que esos requisitos deben ser proporcionales y respetar el derecho a la propiedad privada.

La organización considera que el diálogo con los distintos actores del sector puede ayudar a mejorar la propuesta y a establecer reglas que permitan identificar los alojamientos, fortalecer la seguridad, verificar el cumplimiento de las obligaciones y brindar certeza jurídica. Al mismo tiempo, insiste en que los requisitos deben ser accesibles y proporcionales, para que los propietarios puedan formalizar su actividad sin enfrentar cargas excesivas.

La voz de los anfitriones: pequeños negocios y oportunidades familiares

REDhost valora la apertura del Ministerio de Turismo y la decisión de retirar el borrador para seguir el proceso mediante una mesa de diálogo. Bianny Poueriet Galarza, representante de la organización, señala que los anfitriones no rechazan la regulación, sino que buscan reglas claras, justas y proporcionales que reconozcan las distintas realidades de quienes participan en esta actividad.

La red subraya que las rentas cortas representan una oportunidad económica para mujeres, adultos mayores, jóvenes emprendedores y familias que obtienen ingresos a través de sus propiedades. Por ello, entiende que los requisitos deben permitir una formalización accesible y que el diálogo con las autoridades contribuya a construir una normativa que combine el ordenamiento de la actividad con las necesidades reales de los anfitriones. La organización espera participar en las próximas conversaciones para aportar su experiencia e identificar soluciones prácticas.

Una experiencia internacional que debe adaptarse al país

Airbnb considera que las experiencias de otros mercados pueden aportar ideas útiles para regular las rentas cortas en República Dominicana, especialmente en temas como el registro y la formalización de los alojamientos.

No obstante, Muñoz señala que cualquier referencia debe ajustarse a la realidad del país, marcada por la diversidad de destinos turísticos, las propiedades en zonas urbanas y vacacionales y las distintas capacidades de inversión y gestión de los propietarios. En ese sentido, entiende importante definir criterios claros y verificables, con procedimientos accesibles que faciliten el cumplimiento de las normas, sin limitar la capacidad de las autoridades para supervisar la actividad y actuar ante incumplimientos.

El diálogo institucional, una pieza clave

Tanto Airbnb como REDhost reiteran su disposición a mantener un diálogo abierto y constructivo con el Ministerio de Turismo y los demás actores del sector, con el propósito de contribuir a una regulación equilibrada que facilite la formalización de la actividad, brinde seguridad jurídica y proteja los derechos de todas las partes. La meta es avanzar hacia un modelo de alojamiento temporal más formal, seguro y transparente, que favorezca el desarrollo de un turismo competitivo y diverso en República Dominicana.

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