Santo Domingo / Jimaní — La frontera domínico-haitiana se transformó en el eje operativo de un despliegue de alto impacto militar en el Caribe. Mediante el aterrizaje coordinado de siete helicópteros en la fortaleza militar El Rodeo, ubicada en Jimaní, la República Dominicana formalizó su rol de soporte logístico clave para la incursión del contingente de El Salvador hacia Haití.
La misión responde a la orden directa del presidente Nayib Bukele, quien dispuso el envío de más de dos mil efectivos armados con el objetivo urgente de localizar y rescatar a cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños desaparecidos a mediados de mes, luego de sufrir una emboscada a manos de bandas criminales en los alrededores de Puerto Príncipe.
La cooperación dominicana quedó establecida tras conversaciones de alto nivel entre el mandatario Luis Abinader y su homólogo salvadoreño. Desde el Palacio Nacional se definieron líneas de acción estrictamente acotadas al soporte de retaguardia: facilitar corredores aéreos, reabastecimiento técnico, traslados humanitarios y asistencia médica de urgencia ante el colapso funcional de las terminales haitianas. Al mismo tiempo, el gobierno dominicano fue enfático en asegurar que ningún soldado de sus filas cruzará la línea divisoria ni entrará en combate directo contra las pandillas.
El componente aéreo exigió una compleja logística internacional previa. Cinco helicópteros ligeros MD500E de la Fuerza Aérea Salvadoreña llegaron en primera instancia al Aeropuerto Internacional de Las Américas trasladados en un avión de carga Boeing 747-400. Posteriormente, estas aeronaves y dos unidades tácticas Black Hawk se concentraron en la base de Jimaní para cargar combustible y afinar detalles operativos antes de iniciar el cruce definitivo de la frontera hacia el territorio haitiano.
Ante las suspicacias geopolíticas que despierta la presencia de tropas extranjeras en la isla, Bukele transmitió un mensaje público en criollo haitiano donde descartó de plano cualquier intención de ocupación o dominio territorial. El mandatario centroamericano sostuvo que la fuerza militar tiene como único norte desarticular a los grupos criminales responsables del secuestro de sus compatriotas y que el retorno de las tropas se ejecutará tan pronto concluyan las tareas de rescate.
El desembarco de las fuerzas especiales ocurre en un momento de violencia extrema en Haití, donde los ataques de las pandillas continúan cobrando vidas de civiles e incluso de personal de asistencia internacional. Al colocarse como plataforma de abastecimiento y evacuación, República Dominicana asume una posición clave para la viabilidad de la operación salvadoreña, procurando contener el impacto de la crisis vecina sin exponer a sus tropas al frente de batalla.





