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miércoles, 21 de octubre de 2026

Cibao en pie de lucha: Paro de 48 horas paraliza a San Francisco de Macorís y Salcedo en medio de fuerte despliegue militar

Foto del avatarPor El Mocano 2 min de lectura

MOCA, RD. — El nordeste y comunidades hermanas de la región del Cibao viven momentos de tensión tras la contundente paralización de actividades registrada en San Francisco de Macorís y Salcedo, donde organizaciones populares iniciaron una jornada de huelga por 48 horas en demanda de obras esenciales, mejores servicios comunitarios y medidas contra el elevado costo de la vida. Las calles de ambas demarcaciones amanecieron fuertemente custodiadas por tropas conjuntas de la Policía Nacional y el Ejército de la República Dominicana.

El movimiento huelgario logró congelar la actividad cotidiana en la provincia Duarte. Los centros educativos suspendieron las clases tanto en el sector público como en el privado, el transporte de pasajeros cesó por completo debido a las alzas en los combustibles y los comerciantes mantuvieron cerrados sus locales. La dirigencia popular denunció el deterioro del comercio a causa de prolongados apagones que arruinan mercancías frías, a la vez que reclamaron agua potable, reparación de calles y la intervención del mercado municipal, que permanece entre ruinas y basura tras el incendio registrado hace un año.

A escasos kilómetros, en Salcedo, la situación reflejó un respaldo masivo con más del noventa por ciento del comercio cerrado. No obstante, los vecinos de varios sectores vivieron horas de alarma por el estallido de bombas lacrimógenas y disparos en zonas habitadas, afectando directamente a niños y adultos mayores. Los manifestantes de Hermanas Mirabal demandan el rescate urgente del sistema cloacal para frenar la contaminación del río, la regularización en la recogida de basura, el reinicio de los trabajos en la carretera de Palmarito y el prometido puente de La Caoba.

Los voceros comunitarios de la región fustigaron el masivo contingente armado desplegado en las vías públicas, señalando que la respuesta gubernamental debió enfocarse en destinar presupuestos e inversión real a las necesidades básicas de los pueblos en lugar de enviar patrullas y contingentes a vigilar calles vacías.

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