MOCA, provincia Espaillat.– La afición deportiva de la Villa del Viaducto recibió con hondo pesar la noticia del fallecimiento de José Miguel López, conocido popularmente en los cuadriláteros como «El Chino Fajador», una de las figuras más emblemáticas del boxeo mocano durante la década de los años 70.
El exatleta, de 67 años de edad, fue encontrado sin vida en las inmediaciones del río Cacique, en este municipio.
Gloria sobre el ring y orgullo local
«El Chino Fajador» se consolidó en su época como una de las glorias más queridas del boxeo aficionado provincial. Dueño de un estilo agresivo, pegada contundente y un coraje sobre el ensogado que levantaba a la grada de sus asientos, López formó parte de la destacada camada boxística promovida por el legendario Negro García y entrenada por el maestro santiagués Inocencio «Chencho» Peña.
Bajo esa tutela técnica, el mocano recorrió cuadriláteros de toda la geografía nacional, midiéndose ante lo mejor de Santiago, La Vega, Puerto Plata, Santo Domingo y La Romana. Su alcance también trascendió las fronteras locales al protagonizar recordados combates de corte internacional frente a púgiles de Puerto Rico, Nicaragua, Cuba y Estados Unidos.
López integró aquella memorable selección mocana de las manos enguantadas que hizo vibrar al municipio en los 70, compartiendo esquina con compañeros de cartel de la talla de Pablito Aguasvivas, Vidal Sánchez, Arsenio Rodríguez, Papote Rodríguez y Andrés «El Pato» Durán.
De la ovación al olvido
Pese a los años de gloria y aplausos que brindó a la comunidad deportiva local, la vida del expúgil tomó en sus últimos años un rumbo trágico. Sumido en la precariedad económica, el deterioro de su salud mental y la indigencia, «El Chino Fajador» solía verse deambulando por las calles mocanas, en un evidente estado de abandono social que hoy reabre el debate sobre la falta de protección estatal e institucional para las viejas glorias del deporte nacional.
La partida de José Miguel López cierra un capítulo nostálgico del pugilismo en Moca, dejando el recuerdo de un atleta valiente que supo poner en alto el nombre de su pueblo cada vez que sonaba la campana.





