La madre de Edwin Víctor Juste, quien murió durante un operativo realizado por agentes de la Dirección Central de Investigación (Dicrim), cuestionó las circunstancias en que ocurrió el fallecimiento de su hijo y pidió mayor atención de la sociedad a las muertes registradas en intervenciones policiales.
«La papa está cara, pero ¿no está cara la vida humana?», expresó la mujer, al comparar la atención que reciben las denuncias por el aumento de los precios de productos de primera necesidad, como el arroz, el aceite y el pollo, con los cuestionamientos sobre las muertes de ciudadanos en actuaciones policiales.
En sus declaraciones, acusó a los agentes de colocar dos pistolas en las manos de su hijo después de que, según su versión, le quitaran la vida, con la intención de presentarlo como una persona armada.
Como parte de sus argumentos, afirmó que Edwin Víctor llevaba ocho años y nueve meses sin uno de sus dedos, por lo que puso en duda que pudiera sostener las armas que, según denunció, fueron colocadas en sus manos.
La mujer también rechazó que su hijo fuera presentado como una persona buscada por las autoridades y manifestó que, incluso si existía una orden de arresto en su contra, esa circunstancia no justificaba que muriera durante la intervención.





