Conversaciones grabadas entre propietarios y empleados de la discoteca Jet Set muestran que, meses antes del colapso del techo ocurrido el 8 de abril de 2025, ya se habían reportado filtraciones, acumulación de agua y plafones cuyo peso generaba preocupación por un posible desplome sobre los clientes.
El material, integrado por unos 70,000 audios incorporados al expediente del caso, ha sido revisado parcialmente por la cuenta de Instagram Ángulo Muerto, que reconstruyó en orden cronológico conversaciones relacionadas con el mantenimiento y las condiciones físicas del establecimiento.
En uno de los intercambios, un empleado identificado como Manuel advierte sobre el peligro que representaban los plafones instalados en la discoteca, luego de que se realizara un levantamiento para evaluar su estado.
“Si eso se desploma, ellos me dijeron a mí, han ido dos compañías, y esos plafones se desploman uno encima de uno, tenemos problemas”, se escucha decir al empleado en una de las grabaciones.
La advertencia se produjo mientras se discutían trabajos de mantenimiento y la necesidad de sustituir varios plafones dañados. En otra conversación, Maribel Espaillat también expresó preocupación por las consecuencias de una posible caída de esas estructuras.
“Si esos plafones caen en la discoteca, nos jodimos. Ahí está cayendo agua en cantidad. Hoy hay que resolver esa situación”, manifestó en una conversación con Antonio Espaillat, según el audio presentado en el reportaje.
Filtraciones e inundaciones recurrentes
Las grabaciones también documentan reportes reiterados de filtraciones de agua en distintas áreas del establecimiento, incluidos sectores cercanos a las mesas de clientes y los bares.
Semanas antes de las advertencias sobre los plafones, Maribel Espaillat se había quejado de la presencia de cucarachas y de las condiciones de limpieza de la discoteca. Mientras se gestionaba una cotización para fumigar, comenzaron a registrarse otros problemas relacionados con el agua que entraba al local.
En uno de los audios, Espaillat describe cómo las filtraciones se extendían por diferentes áreas, al punto de que tuvieron que mover mesas para evitar que los clientes se mojaran.
“Está cayendo agua dentro de la discoteca. Los ductos están todos sucios”, expresó al reportar que las goteras ya afectaban sectores distintos de los que habían presentado problemas anteriormente.
Los registros también muestran que, pese a las filtraciones, seguían las conversaciones sobre los trabajos pendientes para acondicionar el establecimiento y la posibilidad de recibir público.
En otra comunicación, un empleado advierte sobre la situación de una estructura por la que corría agua y señala el peligro que representaba cuando el lugar se inundaba. Aun así, Maribel comunicó que Antonio había decidido abrir la discoteca.
Las conversaciones reflejan la tensión entre las reparaciones pendientes, las dificultades operativas y la continuidad de las actividades comerciales.
Advertencias sobre el techo y las estructuras instaladas
Uno de los momentos destacados de los audios corresponde al 4 de noviembre de 2022, cuando Maribel Espaillat cuestionó las construcciones levantadas sobre el techo de la discoteca.
“Parece como un barrio la discoteca arriba, con todos esos techos que él le ha puesto”, comentó al referirse a las estructuras instaladas en la parte superior del establecimiento.
En la conversación también expresó su inconformidad por el dinero que, según sus palabras, se estaba gastando para intentar solucionar las filtraciones.
Años después, el peritaje oficial identificaría siete casetas de alucine, cuatro tinacos, seis equipos de climatización y varias capas de fino entre los elementos que, según sus conclusiones, contribuyeron a la sobrecarga de la cubierta.
El material difundido permite reconstruir los reportes sobre las condiciones del local y las preocupaciones expresadas por empleados y personas vinculadas a su operación. La determinación de las responsabilidades penales y de la relación técnica entre cada situación reportada y el colapso corresponde a las autoridades judiciales y a los peritajes del caso.
El agua seguía acumulándose en el techo
Las conversaciones no se limitaron a las filtraciones en el interior. También muestran que se pedía retirar el agua acumulada sobre el techo después de las lluvias.
En una de las comunicaciones, Maribel pidió a Manuel que enviara personal para barrer el agua y recoger los desperdicios que habían quedado en la parte superior de la discoteca.
“Por todo el agua que está posada arriba en el techo hay que mandar a barrer. No podemos dejar eso para mañana en la tarde”, expresó.
En el mismo intercambio, explicó que durante la noche anterior había caído una cantidad considerable de agua dentro del establecimiento y que varias mesas tuvieron que ser movidas porque los clientes se estaban mojando.
Otros audios mencionan problemas con los filtros, plafones dañados, trabajos de reparación y agua que entraba en áreas próximas a equipos e instalaciones eléctricas.
La secuencia presentada por Ángulo Muerto muestra que las incidencias se reportaban en distintos momentos y que las soluciones se discutían mientras la discoteca continuaba funcionando en determinadas jornadas.
Una reconstrucción a partir de miles de grabaciones
El trabajo de revisión de los audios busca aportar elementos para reconstruir lo ocurrido en el Jet Set y examinar las advertencias que se produjeron antes de la tragedia.
De acuerdo con la presentación del material, las grabaciones corresponden a conversaciones de Maribel Espaillat, Antonio Espaillat y empleados vinculados al mantenimiento y resguardo de la estructura física del establecimiento. De los aproximadamente 70,000 audios disponibles, Ángulo Muerto había escuchado unos 35,000 al momento de la publicación de esta entrega.
Las conversaciones difundidas muestran que las filtraciones, la acumulación de agua y el estado de algunos elementos del techo fueron motivo de preocupación y de comunicaciones internas antes del colapso.
La tragedia del 8 de abril de 2025 dejó 236 personas fallecidas y decenas de heridas, convirtiéndose en uno de los sucesos más dolorosos de la historia reciente de República Dominicana.
El contenido de estas grabaciones añade nuevas piezas a la reconstrucción de los hechos previos al derrumbe y plantea interrogantes sobre cómo fueron atendidas las advertencias, qué medidas se adoptaron y qué conocimiento tenían los responsables del establecimiento sobre las condiciones de la estructura.





