La Conferencia del Episcopado Dominicano informó el fallecimiento de monseñor Jesús María De Jesús Moya, obispo emérito de San Francisco de Macorís, a los 93 años.
Los actos fúnebres comenzarán a las ocho de la mañana de este jueves con el recibimiento del féretro en la catedral. Luego habrá misas a las 8:30 a. m., a las 12:00 y a las 06:30 de la tarde. Para este viernes está prevista una misa a las 10:00 de la mañana y, después, la sepultura.
La Conferencia del Episcopado indicó además que el novenario se celebrará en la catedral todos los días a las 6:30 de la tarde, hasta concluir el domingo 15 de noviembre de 2026 a las 03:00 de la tarde.
Sobre monseñor Jesús Moya
Nació el 28 de noviembre de 1932 y estudió en el Seminario Pontificio Santo Tomas de Aquino, donde cursó Humanidades, Filosofía y Teología. Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1961 y realizó estudios de postgrado en Madrid, España, y Quito, Ecuador.
Durante su ministerio sacerdotal ocupó diversas responsabilidades, entre ellas vicario de la Parroquia-Catedral Santiago Apóstol y capellán del Politécnico Nuestra Señora de las Mercedes en 1961. También fue vice-rector y ecónomo del Seminario Menor San Pío X, en Licey, Santiago de los Caballeros; vicario de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, Licey, en 1962; rector del mismo seminario y de la mencionada parroquia entre 1966 y 1975; director de las Obras Misionales Pontificias de 1963 a 1977; capellán de la Fuerza Aérea Dominicana desde 1966; vicario general de Santiago de los Caballeros de 1970 a 1984; párroco de San Rafael, entre 1974 y 1975; de Santa Ana, de 1975 a 1977; y de Catedral Santiago Apóstol, de 1975 a 1984, así como vicario general castrense desde 1993.
El 13 abril del 1977 fue elegido obispo titular de Maxita y nombrado auxiliar de la entonces Diócesis Santiago de los Caballeros.
Recibió la ordenación episcopal el 21 de mayo de ese mismo año. El 20 de abril de 1984, el Papa san Juan Pablo II lo designó segundo obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís. En 2012 fue sucedido por Mons. Fausto Ramón Mejía Vallejo y pasó a ser obispo emérito.





