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sábado, 31 de octubre de 2026

Vecinos de barrios del Gran Santo Domingo denuncian carencias en agua, calles y empleo

Foto del avatarPor El Mocano 4 min de lectura

En los barrios vulnerables del Gran Santo Domingo, la vida diaria está marcada por carencias que incluyen almacenamiento de agua por la irregularidad del servicio, calles en mal estado y hogares que deben ajustarse para cubrir el costo de los alimentos.

En recorridos por Los Guandules, Guachupita, La Ciénaga, Gualey y Los Tres Brazos, los residentes expusieron sus dificultades para acceder a servicios básicos y a empleos, al tiempo que reclamaron mayor atención de las autoridades hacia sus comunidades.

Edward Bautista Mueses, de 55 años y residente desde hace 24 años en La Ciénaga, explicó que el agua llega los jueves y, en ocasiones, los domingos, pero que necesita bombas para subirla a las viviendas. Añadió que las familias también deben disponer de tanques para almacenarla.

A esas limitaciones se suman las calles deterioradas, que afectan los vehículos, los apagones de hasta ocho horas y las viviendas en condiciones precarias. Para Bautista Mueses, la falta de oportunidades laborales y las deficiencias de los servicios públicos ayudan a mantener a las familias en situación de pobreza.

También cuestionó la presencia de los políticos en los barrios, al asegurar que solo se acercan durante las campañas electorales para buscar votos y luego dejan de atender las necesidades de los residentes. A las dificultades con los servicios básicos se suma el costo de los alimentos, que reduce la capacidad de las familias para cubrir sus necesidades. Así lo planteó Dolores Arias, de 70 años, residente en Los Guandules, quien se gana la vida vendiendo pollo picado y habichuelas blanditas. Según dijo, los precios cambian constantemente y complican el sustento de su familia.

Arias recibe RD$1,600 mensuales del programa Aliméntate, ayuda que considera útil ante la falta de recursos. Sin embargo, sostuvo que contar con una vivienda segura y una calle en buen estado también mejoraría sus condiciones de vida. A esas dificultades añadió los problemas para recibir agua potable, que llega los martes y los sábados, hasta las tres de la tarde.

En Los Cocos de La Lira, en Los Tres Brazos, Atilano de la Cruz, presidente de la junta de vecinos, afirmó que las comunidades deben recurrir a protestas para obtener respuestas a sus reclamos.

Entre los problemas que enumeró figuran la falta de recogida de basura, las deficiencias del servicio eléctrico y el desempleo.

No obstante, De la Cruz reconoció que también recibe servicios públicos que contribuyen a su bienestar. Valoró la atención médica que obtiene mediante su seguro de salud, porque explicó que acude varias veces por semana a sesiones de terapia por problemas en la columna sin pagar por ellas.

En Guachupita, José Antonio Meléndez, propietario de un taller de ebanistería y residente en el sector desde hace 20 años, describió una realidad diferente en cuanto al suministro de agua y la recogida de basura, servicios que, según indicó, operan conforme al calendario establecido. Sin embargo, consideró necesario ampliar la disponibilidad de hospitales, debido a que los centros existentes permanecen abarrotados.

Meléndez también cuestionó el alcance de la ayuda económica que reciben las familias a través de Aliméntate.

A su juicio, los RD$1,600 del programa apenas alcanzan para cubrir parte de la alimentación de un día o día y medio, debido a los altos precios.

En Los Guandules, Juana Julia Reyes, propietaria de un colmado y residente en el barrio desde hace 30 años, señaló que los apagones y las interrupciones del suministro de agua encarecen la vida de las familias, que deben comprar inversores, tanques y otros equipos para compensar las deficiencias de los servicios públicos.

Aunque reconoció que la recogida de basura se realiza diariamente en su calle, Reyes sostuvo que el acceso continuo al agua y la electricidad debería estar garantizado.

Pedro Acevedo, de 88 años, residente en Gualey desde hace más de tres décadas, señaló el deterioro de su vivienda y la de sus vecinos, y recordó que la última vez que repararon su calle fue durante el Gobierno de Hipólito Mejía, en 2000.

Alertan sobre medición oficial

En publicaciones separadas durante esta semana en el HOY, los economistas Jenny Torres, Magdalena Lizardo, Francisco Tavárez e Isidoro Santana coincidieron en señalar que la medición oficial de la pobreza en RD debe ir más allá de los ingresos monetarios e incorporar las condiciones reales de vida de los hogares. Propusieron complementar los indicadores con mediciones de pobreza multidimensional y vulnerabilidad.

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