Miami.- El huracán Isaías tocó tierra el viernes 9 de octubre cerca de Destin, en el noroeste de Florida, como un ciclón de categoría 2, con vientos máximos sostenidos de unos 169 kilómetros por hora. Su paso provocó inundaciones, daños y apagones en comunidades de Florida y Alabama.
Durante la madrugada del sábado, más de 726,000 clientes permanecían sin electricidad en ambos estados. En Destin se reportaron calles inundadas, mientras que en Pensacola los árboles caídos, cables eléctricos y escombros dificultaban la circulación. Algunos condados suspendieron temporalmente las operaciones de emergencia por las condiciones peligrosas.
Isaías perdió fuerza al avanzar tierra adentro y se convirtió en un ciclón postropical. Sin embargo, las autoridades meteorológicas advirtieron que persistían los riesgos de inundaciones repentinas, crecidas de ríos y tornados en sectores del sureste estadounidense. Las declaraciones de emergencia en Florida y Alabama permitieron movilizar ayuda federal para atender los efectos del fenómeno.
El ciclón también interrumpió la actividad energética del golfo de México. Antes de su llegada, las empresas habían suspendido aproximadamente el 72 % de la producción petrolera y el 59 % de la extracción de gas natural de la región, además de evacuar trabajadores de plataformas marinas.





